En el Resort a últimas fechas se han realizado algunos cambios de huéspedes. Como recordarán, después del pago por evento, movieron a uno de los peleadores a otra sección y días después Tamaulipas, mejor conocido como Enano o Juan (quizá lo recuerden de relatos anteriores), fue transferido a un Resort para menores, al no poderle acreditar la mayoría de edad al momento de su ingreso. Estas vacantes, como era de esperarse en tan renombrado y especial Resort, fueron cubiertas rápidamente. Una de las ausencias fue cubierta con un huésped de Nuevo León, de quien aún no tengo mucha información, ya que a éste le fue asignada una habitación al principio del pasillo, y yo me encuentro casi al final, pero espero pronto conocer un poco de él.
Por otro lado, tuvimos la llegada de un huésped de Coahuila, bueno, mejor dicho, este nuevo inquilino radicaba en Coahuila, pero es nacido en Estados Unidos, hijo de padres mexicanos, y a quien no podría dar el apelativo de gringo, uno porque sus características físicas son puramente “Mexican Style”, y otro motivo es porque ya tiene un apelativo que es “El 17”. Este nuevo huésped, en su reciente estancia ha fluido muy rápido, y me ha recordado con una gran nostalgia lo que solían ser los encuentros casuales en algún evento social en los cuales me sentaba en la mesa que me había sido asignada, y sin conocer a nadie, siempre encontraba alguna afinidad, alguna persona conocida en común, alguna institución educativa, algún destino vacacional, algún tema de actualidad, que me permitía sentirme incluido e intercambiar agradables e interminables pláticas, usualmente sólo interrumpidas por el chocar de los vasos que al calor de las bebidas espirituosas deleitaban el momento, que sin darme cuenta, transcurría con alegría y hasta en ocasiones por un poco de curiosidad de conocer algún secreto o hecho desconocido por alguna persona que juntos conocíamos sin saberlo.
Estos acercamientos daban como agradables resultados que cuando el anfitrión del evento cortésmente se aproximaba a hacer los honores al dar una pequeña introducción de halago sobre las virtudes socioeconómicas, culturales, uno ya había logrado incomodar un poco al anfitrión al notar este que sus invitados se encuentran con un ambiente tan cercano a la amistad, que podría decir que por un momento se siente celoso de no poder unirse por completo debido a sus deberes de organizador. <<<Realmente me quitó un suspiro>>>.
Así fue como llegó “El 17”, quien unas horas después de su llegada informó por medio de su compañero de estancia, quien fungió un poco como vocero informal, queriendo mostrar amabilidad por el recién llegado, refiriéndolo con uno de los huéspedes que pertenecen al club social de los rotarios de la última, como para hacerlo sentir con un sentimiento de pertenencia; como cuando uno refiere que pertenece a un club deportivo o social, que por el simple hecho de estar inscrito en él, uno ya se ve estereotipado con ciertas características, y la plática comenzó a fluir un poco cuando uno de los huéspedes ya locales del Resort le preguntó sus generales, él contestó resuelto con seriedad y una nota de orgullo y duda al decirlo, no como un temerario, sino como alguien que sabe que debe de contestar, pero que hubiese querido mejor callar, dijo - me llaman “El 17”, soy… (dio su rango), como si hablara de un puesto en una empresa transnacional, digamos que tiene puesto de Gerente de Distrito, y… (dio su zona geográfica)-, con estos datos, más de un huésped se mostró interesado en la conversación y se hizo presente con una breve presentación, como cuando llega uno a la mesa de una boda y antes de ocupar los asientos da uno su nombre como una nota respetuosa y abierta a permitir que, con una sonrisa recatada, más tarde pueda uno iniciar conversación.
Después de 3 ó 4 presentaciones informales, dejó la impresión de poseer cierta autoridad dentro del grupo de Rotarios de la Última, porque al intercambiar algunos diálogos, se apreciaba como escucha, la predisposición en su favor a todo lo que comentaba, y un poco después, con interés, pero declinados por un momento de prudencia, dejaron ver en su conversación que ya habría tiempo para conversar un poco más a detalle.
Días después, platicando con uno de sus colegas de los Rotarios de la Última, dejó ver que era nacido en Estados Unidos, uno de los huéspedes del pasillo le lanzó una frase en perfecto inglés diciéndole que él era de Houston, Tx. y “El 17” le contestó también en inglés que él conocía bien Texas, inmediatamente otro huésped se unió a la conversación en inglés, comentando que en la actividad de biblioteca se tenían algunos títulos en el idioma, y así “El 17” ganó un par de adeptos que con un aire de pertenecer a una élite social y cultural diferente, excluyendo a muchos que con desánimo escucharon queriendo entender, pero sin animarse a preguntar para no parecer muy ignorantes, o simplemente chismosos de más.
Los días posteriores, “El 17” comentó que durante algunos años fue huésped de un par de penitenciarías en Estados Unidos; Mr. Dreams (apodado así por mí porque interpreta los sueños) y algunos huéspedes más, comenzaron a compartir información de los Resorts en Estados Unidos de penitenciarías a las que ellos también habían pertenecido, y Mr. Dreams pudo explayarse más en la conversación, ya que resultó que ambos, “El 17” y Mr. Dreams, pertenecieron al mismo grupo social en la misma penitenciaría, incluso tenían amigos en común, y hasta coincidieron en que una cuñada de Mr. Dreams estuvo en un Resort por transportar cocaína, y resultó que una familiar de “El 17” también; así que “El 17” seguía sumando afinidades.
Otro día que en el pasillo se escuchaban las pláticas de uno de mis compañeros de estancia, que desesperado ante su proceso en el Resort, desvestía sus pensamientos acerca de su interés por contactar al diablo y llegar a establecer acuerdos con él; y de pronto “El 17” se hizo presente en la conversación y le aportó un par de recetas para hacer cita, diferentes a todas las que anteriormente mi compañero había probado, y hasta le dio algunos consejos de en qué términos pactar. Esa misma noche, después de pasar lista, platicó un par de anécdotas dignas de película de terror, sólo que superando por mucho la realidad a la ficción de las sanguinarias vivencias que también atrajeron el morbo de algunos; quizá un par de temas no menos trascendentes se dejaron ver y escuchar en el argot del Resort como el significado de los tatuajes y algunos asuntos que mejor voy a apegarme al Art. 20 constitucional y guardarme para desear que en algunas noches, mi SWAT team de ángeles de la guarda se encargue de borrar de mis pensamientos las náuseas provocadas por el contenido que “El 17” y sus afinidades dejaron en mi mente.
Por mi parte, seguiré esperando pacientemente el momento de poder asistir a algún evento social que me permita dejar de sentirme ajeno a mi entorno… y por favor, la próxima vez que asistan a un evento social, disfruten al sentirse identificados con alguna afinidad, aunque esta sea quizá la soledad.