Todo transcurría sin novedad en el Resort, nos encontrábamos todos los huéspedes de mi sección en una actividad de ludoterapia (juegos de mesa) en el comedor, cuando nombraron el número de huésped de uno de mis compañeros de habitación, el Sr. Garza, situación muy normal porque durante el día a todos los huéspedes sin previa notificación pueden requerirnos para cuestiones jurídicas.
Yo pasé desapercibido la salida de la actividad de mi roommate y continué con mi partida de ajedrez, hasta que terminó la actividad y fuimos conducidos de regreso a nuestras habitaciones. Me encontraba volteado, viendo a la pared, esperando a que el encargado del orden haciéndola de concierge abriera la puerta de acero para entrar en la suite, pude ver por el rabillo del ojo que el colchón de la cama debajo de la mía no estaba, aunque tardé unos cuantos segundos en deducir que eso significaba que a mi roommate lo habían trasladado a otra área del Resort.
Casi de inmediato comencé a sentir la alteración de todo m cuerpo, y para cuando nos fue abierta la puerta de la estancia, al entrar yo y mi otro compañero incómodo, comenzó su cuchicheo, quién no filtra sus pensamientos y simplemente los vomita cual malestar estomacal y comenzó: “ya se llevaron a Garza, ya no está el viejo decrépito, ni modo que ya lo hayan dejado libre, no están sus cosas, alguien sabe dónde se lo llevaron?”, y mientras una parte de mi veía el rostro desencajado lleno de ansiedad con sus ojos inquietos que no dejaban de bailar, gritando para si “ahora con quien voy a hablar” de mi compañero incómodo, y otra parte de mi observaba los espacios vacíos que con su partida había dejado el Sr. Garza. Opté por recostarme en el P.H. de mi cama y comencé a intentar acallar el constante pensamiento de ahora ¿a quién traerán en su lugar?
Me dije a mi mismo, faltan al menos 4 días para averiguarlo, ya que al parecer los traslados se hacen 2 veces por semana en días específicos, así que por eso aun no debo de preocuparme. Continué diciéndome, por mi compañero incómodo no tengo mas nada de que preocuparme ya que he aprendido a sobrevivir modulando su inmundicia, pero sin poder definir lo que estaba experimentando, recostado intenté leer sin lograr concentrarme, todo tipo de pensamientos llegaban a mi. Que será del Sr. Garza?
Después de mas de un año de ocupar un espacio den mi estancia, no puedo evadir que este suceso me esta afectando de distintas formas, me pregunte por que mi cuerpo estaba con una alteración de temperatura, sudando frío con un ligero estremecimiento, como si estuviera resfriado, con una sensación de cuerpo cortado y de pronto me di cuenta que mi mente se preguntaba: ¿qué habría experimentado mi esposa al dejar de sentir mi presencia física en la casa?... ¿Qué habrán sentido mi círculo mas cercano de amigos?, los enumeré y uno a uno me iba imaginando lo que sería llegar al restaurante, a la reunión , al evento conmemorativo y no sentir mi presencia; se preguntarán cual canción ranchera ¿dónde andará?, ¿por cuanto tiempo sentirían esta sensación?, y como flash apareció la palabra "ausencia", y como ataque de haker cibernético, seguían llegado a mi preguntas con desarrollos inconclusos como: ¿mi bolero habrá sentido mi ausencia?… ¡claro!, mas allá de mis propinas. ¿Mis compañeros de box me habrán visto en la tele?, ¿habrán sentido mi ausencia, mas allá del morbo de la noticia?. Mis vecinos, mi estilista, meseros, bartenders, mis compañeros de yoga, de mi curso de control mental, mis deudores..... y todo se multiplicaba.
A parte de preguntarme ¿quién sentiría mi ausencia?, ahora con todo ese listado, aparecían más y más preguntas sin respuesta ¿qué sentirán?, ¿por cuánto tiempo?. Frases como "nadie es indispensable", "la vida sigue" hasta una de mis frases favoritas del reconocido Juanito el caminante "KEEP WALKING".
Todo este diálogo me hizo caer en cuenta que debía cambiar de enfoque rápido, antes de seguir descendiendo en el infinito abismo de la desesperación, y con una fuerte y profunda inhalación cambié mi foco de atención y me dirigí hacia el libro que estaba leyendo, y con la exhalación me adentré en la lectura.
Toda esa tarde por momentos percibía esa lucha interna por no distraer mi enfoque, y al día siguiente por la mañana, rumbo al comedor del Resort, un metro antes de legar a la barra de la cocina donde se recogen las charolas con el desayuno, una rata de alcantarilla de tamaño considerable totalmente tiesa, estaba en el piso con las cuatro patas al aire, y a medio metro de ella, un pequeño ratoncito la observaba, lleno de miedo y fragilidad.
Fue como ver una obra de Demien Hirts, el reconocido artista plástico que se distingue por sus obras llenas de emociones eclipsadas que, con una grotesca imagen pueden desatar sentimientos que chocan y generan caos en el alma. En menos de un minuto ya me encontraba recogiendo mi charola y sin apetito me senté, observando con atención uno a uno a los huéspedes; unos bromeaban, otros permanecían indiferentes, no falto el que dijo -seguro la van a guisar para la hora de la comida-, otros, simplemente comenzaron a platicar de los exóticos animales que han comido (tlacuahes, víboras, osos iguanas, catanes). Yo, permanecía en silencio con un shock mental-emocional. Todo parecía una inhumana atmósfera llena de la hostilidad y las risas burlonas.
Terminando el desayuno y después de haber pasado lista, tenía toda la mañana libre. Como por arte de magia le hablaron a mi compañero incómodo a juzgados, así que me quedé solo en la habitación, el barullo del pasillo terminó casi por completo, así que decidí meditar y me propuse a hacer contacto con la atemporalidad de mis emociones para descifrar lo que me estaba sucediendo. Llegué a las siguientes conclusiones:
- Primero, todos los seres humanos, producimos energía, por tanto, la estancia se sentirá diferente al no contar con esas vibraciones, y mientras no llegue el remplazo, tendré que acostumbrarme a ese vacío energético.
- Segundo, el Sr Garza, ahora ex-roommate y colaborador activo en la revisión de los relatos semanales, seguro se encontrará contento en alguna otra área del Resort, con dos nuevos compañeros, y aunque seguro extrañará, al igual que yo, nuestras cotidianas charlas y comentarios, seguro disfrutará mucho de no tener que soportar al invivible compañero incómodo. Intuyo que, (como todos ustedes saben el Sr Garza tenía la convicción de comunicarse con el Diablo), logró hacer contacto y sólo así, con algún acuerdo extrasensorial, consiguió no tener que ver más al roommate infernal. De cualquier forma, como haya sido, aprovecho este espacio para agradecerle su siempre agradable trato y prudente forma de convivir. Desde aquí le deseo mucho éxito en su proceso y en su vida "Gracias Sr. Garza".
- Tercero, la ausencia que se me representó como ataque psíquico. Fue mi proyección, que junto con la grotesca imagen de la rata muerta en el comedor con su cría indefensa, me hicieron reflejar la vulnerabilidad, quizá la de mi hijo, quizá la de mi esposa, quizá la mía. La fragilidad que siento por estar "ausente" en sus vidas, en la de mi familia, mis amigos, de estar en posibilidades de elegir, de vivir en libertad.
- Cuarto, la atemporalidad de las emociones. Los seres humanos por instinto natural evitamos el dolor, lo hacemos muchas veces evadiendo estar con nosotros mismos, buscamos placer de muchas maneras e incluso caemos en adicciones, pero por más que evitemos que nos llegue la factura, la famosa "perseguidora", siempre aparecerá y resurgirá cada vez en mayor grado de lo que estemos sintiendo. Así que como aquí en el Resort no tengo muchos distractores de placer, "la perseguidora" llegará reloaded, rapidísimo y antes de que se manifieste como turbulencia emocional, en forma de insomnio, enfermedad, ira, ansiedad o depresión, decido aceptar que extraño mi vida, mi familia mis amigos y reconozco el dolor tan profundo que siento al estar ausente físicamente de la vida de mi hijo y esposa, de la vida de todos mis eres queridos y por medio de este espacio, transformo estas emociones en esperanza y vitalidad.
- Quinto, el círculo de confort que había logrado en mi microcosmos, se vio alterado en una tercera parte. Esto equivale en términos mundanos a perder la tercera parte de una fortuna, o aumentar en un abrir y cerrar de ojos una pérdida en una tercera parte, o a que si Peña Nieto perdiera un tercio de sus votos, perdiera la elección.
En fin, en una vista Macro, lo ocurrido no es cualquier cosa y por supuesto el organismo necesita tiempo para asumir los cambios que ocasiona una pérdida de confort, de seguridad, de costumbre. Por lo tanto, en la medida en que más rápido aceptemos la pérdida y nos adaptemos al cambio, en esa medida el miedo y la ansiedad desaparecerá.
Después de estas conclusiones, espero que todos tomemos en consideración a "la ausencia" como un termómetro emocional, ya que si los espacio vacíos no los logras identificar, seguramente "la perseguidora" estará preparando una nueva aparición. Así que has un alto en el camino e identifica lo que te causa dolor, reconócelo y libéralo.
A parte de preguntarme ¿quién sentiría mi ausencia?, ahora con todo ese listado, aparecían más y más preguntas sin respuesta ¿qué sentirán?, ¿por cuánto tiempo?. Frases como "nadie es indispensable", "la vida sigue" hasta una de mis frases favoritas del reconocido Juanito el caminante "KEEP WALKING".
Todo este diálogo me hizo caer en cuenta que debía cambiar de enfoque rápido, antes de seguir descendiendo en el infinito abismo de la desesperación, y con una fuerte y profunda inhalación cambié mi foco de atención y me dirigí hacia el libro que estaba leyendo, y con la exhalación me adentré en la lectura.
Toda esa tarde por momentos percibía esa lucha interna por no distraer mi enfoque, y al día siguiente por la mañana, rumbo al comedor del Resort, un metro antes de legar a la barra de la cocina donde se recogen las charolas con el desayuno, una rata de alcantarilla de tamaño considerable totalmente tiesa, estaba en el piso con las cuatro patas al aire, y a medio metro de ella, un pequeño ratoncito la observaba, lleno de miedo y fragilidad.
Fue como ver una obra de Demien Hirts, el reconocido artista plástico que se distingue por sus obras llenas de emociones eclipsadas que, con una grotesca imagen pueden desatar sentimientos que chocan y generan caos en el alma. En menos de un minuto ya me encontraba recogiendo mi charola y sin apetito me senté, observando con atención uno a uno a los huéspedes; unos bromeaban, otros permanecían indiferentes, no falto el que dijo -seguro la van a guisar para la hora de la comida-, otros, simplemente comenzaron a platicar de los exóticos animales que han comido (tlacuahes, víboras, osos iguanas, catanes). Yo, permanecía en silencio con un shock mental-emocional. Todo parecía una inhumana atmósfera llena de la hostilidad y las risas burlonas.
Terminando el desayuno y después de haber pasado lista, tenía toda la mañana libre. Como por arte de magia le hablaron a mi compañero incómodo a juzgados, así que me quedé solo en la habitación, el barullo del pasillo terminó casi por completo, así que decidí meditar y me propuse a hacer contacto con la atemporalidad de mis emociones para descifrar lo que me estaba sucediendo. Llegué a las siguientes conclusiones:
- Primero, todos los seres humanos, producimos energía, por tanto, la estancia se sentirá diferente al no contar con esas vibraciones, y mientras no llegue el remplazo, tendré que acostumbrarme a ese vacío energético.
- Segundo, el Sr Garza, ahora ex-roommate y colaborador activo en la revisión de los relatos semanales, seguro se encontrará contento en alguna otra área del Resort, con dos nuevos compañeros, y aunque seguro extrañará, al igual que yo, nuestras cotidianas charlas y comentarios, seguro disfrutará mucho de no tener que soportar al invivible compañero incómodo. Intuyo que, (como todos ustedes saben el Sr Garza tenía la convicción de comunicarse con el Diablo), logró hacer contacto y sólo así, con algún acuerdo extrasensorial, consiguió no tener que ver más al roommate infernal. De cualquier forma, como haya sido, aprovecho este espacio para agradecerle su siempre agradable trato y prudente forma de convivir. Desde aquí le deseo mucho éxito en su proceso y en su vida "Gracias Sr. Garza".
- Tercero, la ausencia que se me representó como ataque psíquico. Fue mi proyección, que junto con la grotesca imagen de la rata muerta en el comedor con su cría indefensa, me hicieron reflejar la vulnerabilidad, quizá la de mi hijo, quizá la de mi esposa, quizá la mía. La fragilidad que siento por estar "ausente" en sus vidas, en la de mi familia, mis amigos, de estar en posibilidades de elegir, de vivir en libertad.
- Cuarto, la atemporalidad de las emociones. Los seres humanos por instinto natural evitamos el dolor, lo hacemos muchas veces evadiendo estar con nosotros mismos, buscamos placer de muchas maneras e incluso caemos en adicciones, pero por más que evitemos que nos llegue la factura, la famosa "perseguidora", siempre aparecerá y resurgirá cada vez en mayor grado de lo que estemos sintiendo. Así que como aquí en el Resort no tengo muchos distractores de placer, "la perseguidora" llegará reloaded, rapidísimo y antes de que se manifieste como turbulencia emocional, en forma de insomnio, enfermedad, ira, ansiedad o depresión, decido aceptar que extraño mi vida, mi familia mis amigos y reconozco el dolor tan profundo que siento al estar ausente físicamente de la vida de mi hijo y esposa, de la vida de todos mis eres queridos y por medio de este espacio, transformo estas emociones en esperanza y vitalidad.
- Quinto, el círculo de confort que había logrado en mi microcosmos, se vio alterado en una tercera parte. Esto equivale en términos mundanos a perder la tercera parte de una fortuna, o aumentar en un abrir y cerrar de ojos una pérdida en una tercera parte, o a que si Peña Nieto perdiera un tercio de sus votos, perdiera la elección.
En fin, en una vista Macro, lo ocurrido no es cualquier cosa y por supuesto el organismo necesita tiempo para asumir los cambios que ocasiona una pérdida de confort, de seguridad, de costumbre. Por lo tanto, en la medida en que más rápido aceptemos la pérdida y nos adaptemos al cambio, en esa medida el miedo y la ansiedad desaparecerá.
Después de estas conclusiones, espero que todos tomemos en consideración a "la ausencia" como un termómetro emocional, ya que si los espacio vacíos no los logras identificar, seguramente "la perseguidora" estará preparando una nueva aparición. Así que has un alto en el camino e identifica lo que te causa dolor, reconócelo y libéralo.