Estaba sentado sobre la plancha de cemento con ambos pies apoyados sobre la banca recargando sus antebrazos en las rodillas, ligeramente inclinado para poder sentir la brisa del viento que por momentos se hacia presente colándose por las ventilas rectangulares y que permitían por las comisuras entrecortadas por la bisagra, ver el hermoso cielo de esa tarde de verano, lleno de nubes que apiladas unas con otras, transmitían la sensación de tener a muchas ovejas resguardadas en un corral. Era un blanco que contrastaba plenamente con el azul celeste y a pesar del espectáculo que presentaba el firmamento, Daniel tenía la mirada perdida en el horizonte, su mente estaba repasando su pasado.
Daniel era un tipo caucásico, de complexión media, alto, con unos ojos colore verde muy expresivos que siempre veían de frente con franqueza. Dany, como todos lo llamaban, trabajaba en una bodega en la ciudad de Reynosa, propiedad de Raúl "el Negro Alcázar", líder político del partido de izquierda en el estado de Tamaulipas y uno de los operadores financieros más importantes para el movimiento social demócrata. El Negro Alcázar era un hombre pequeño y robusto, muy moreno, soberbio y muy poderoso, a tal grado que al ver sus toscas facciones, con los pómulos resaltados como haciendo antesala para sus protuberantes mejillas, intimidaban a cualquiera, reflejando una maldad hosca que contrastaba con sus ojos negros.
La bodega servia de centro de acopio de combustible y Dany estaba encargado de supervisar la calidad que entregaban las pipas ya que al realizar la extracción ilegal directamente de los ductos de Pemex, el producto contenía residuos de agua, la cual no se contabilizaba en el pago a los transportistas. Fue ahí donde conoció a Washington, proveedor de Diesel, quien tenía un toque especial, su tono al hablar era claro, sin alargar las vocales ni agregar adjetivos a su nombre, simplemente lo llamaba Dany. Sus conversaciones fluían frescas y cotidianas, en vez de engorrosas discusiones de frases como "seguro te estás chingando mas litros cabrón" o "dile a tu jefe que si no le estará perdiendo", Washington siempre conversaba sobre cómo al extraer el combustible procuraba que uno de sus colaboradores sostuviera la manguera de extracción a la mitad del tubo para poder disminuir la merma por el agua que siempre se acumulaba en la parte baja del ducto . También charlaba sobre los eventos en el Mcallen center de música pop, en vez de sólo hablar de música norteña y narco corridos como los demás. Su forma de vestir era diferente, sin cinturones exóticos o botas puntiagudas, sin sombrero, siempre con un look casual. Su edad al igual que la de Dany, se acercaba a los treintas sin perder ese toque jovial.
Todos estos atributos crearon entre ellos una extraordinaria empatía, ya que Dany coincidía mucho con la personalidad de Washington y siempre con admiración y respeto, incluso podría decir que en él, Dany veía un modelo aspiracional, ya que Washington era un hombre serio, que trabajaba con formalidad, siempre propositivo y trataba a todos sus choferes y trabajadores con respeto y autoridad. El se encargaba de llevar absoluto control sobre sus entregas, situación que le dificultaba al Negro Alcázar descontarle pipas de forma arbitraria, acción que se daba frecuentemente ya que tenía una política muy de lo que gane, lo gano yo, y lo que perdí, lo perdimos todos. Si al Negro se le caía alguna pipa con sus clientes o tenía que arreglar sobornos a alguna autoridad para no cerrar algún punto de extracción, lo ajustaba semanalmente con todos sus proveedores y Washington no era la excepción. Con él no podía darle resultado hacerle mal las cuentas, y terminaba por decirle que su punto requería de un pago adicional por la ruta, y no estaba a discusión, así como no estaba a discusión el porcentaje semanal que se les descontaba para el pago de plaza para la organización criminal del Golfo. Y aún así el negocio dejaba amplio margen de utilidad.
Dany sentía un gran aprecio por Washington y cada que tenía oportunidad charlaba con él, acerca de la vida en la ciudad de México, de donde ambos eran nacidos y que por situaciones de la vida sus caminos se encontraron en la zona fronteriza del estado de Tamaulipas.
En el tiempo que Dany trabajó en la bodega, conoció todas las artimañas de los choferes, proveedores, autoridades, funcionarios de Gobierno, de Pemex y supo como se realizaban los traslados, los arreglos con la policía de caminos. Rápidamente se fue relacionando con todos desde los conductores y ayudantes de pipas, hasta con los sobresalientes personajes como "el Rayo", al que apodaban así en honor a la cercanía que tenía con su primo "Tony, Tornado", uno de los líderes de la organización criminal del Golfo. El Rayo aunque era oriundo de Matamoros, Tamaulipas, estaba encargado de atender los negocios de su primo en Reynosa y era al único que se le pagaban sus pipas sin descontarle el contenido de agua y siempre le daban un sobreprecio por el combustible.
Al Rayo siempre le cayo muy bien Dany, a quien apodaba "el Guero", y siempre pedía tratar con él, no importando que el contador era el encargado de hacerle las cuentas, Rayo siempre pedía que el Guero le recibiera sus pipas, le hiciera sus cuentas y sólo a el le pagaba y nadie se atrevía a negarle nada.
La relación con Dany era extraordinaria, claro que a Dany le gustaba tratar con él y siempre le agrado la franqueza con la que se expresaba y lo echado para adelante que era; nunca había un no por respuesta, siempre era creativo y tenía un don de mando nato, aunque arrebatado y brusco, sus modales denotaban un continuo esfuerzo por superarse, hablaba con propiedad, siempre dejaba en claro sus posturas y siempre que se topaba con el Negro Alcázar le decía -no me agradas-, aunque al Negro eso nunca le importó. El sabía que mientras cumpliera con su aportación a la organización del Golfo, El Rayo, iba a ser un mal necesario.
Dany siempre daba un extra en todo lo que hacía y el negro lo sabía y hasta le comentó que si seguía así en poco tiempo le daría un punto para él. Dany continuó esforzándose, y cuando tenía oportunidad, siempre prudente, le hacía algún comentario al Negro para que lo tomara en cuenta para una promoción, inclusive le propuso abrir dos nuevos puntos de extracción, que por supuesto abrió, pero sin considerar a Dany. El Negro se convirtió para Dany como la madrastra de cenicienta, que sólo exprimía al máximo su talento y capacidad.
El Negro Alcázar tenía muchos contactos y relaciones y gracias a un reacomodo en la organización criminal de la Letra, consiguió que le dieran la plaza de Monterrey, para la extracción de combustible con varios puntos listos para ordeñar. Cabe señalar que ésta organización era archi enemiga de la organización del Golfo para quien también trabajaba el Negro.
El Negro repartió los nuevos puntos entre sus proveedores y los que le correspondían al Rayo, se los dio a Washington y a Dany sólo le dio largas pero ningún punto. Washington sabedor de las aptitudes de Dany, le propuso que se asociaran para trabajar los nuevos puntos de Monterrey y Dany aceptó de inmediato. Aterrizaron sobre la mesa todos los acuerdos económicos y Dany se acercó al Negro para darle la noticia. El Negro sabía que Dany no contaba con capital, por eso le había propuesto que buscara un socio para invertir y poderle dar un punto en Monterrey creyendo que no lo encontraría, pero nunca pensó que Washington le fuera a ofrecer una sociedad y al enterarse de lo anterior, como buen político, le dio su beneplácito y aunque por dentro el coraje lo corroía, tuvo que acceder y conformarse. Fue así que nació la sociedad de Dany y Washington.
El trabajo era muy noble y en menos de un año la sociedad rindió extraordinarios frutos. De 3 ó 4 pipas que en promedio daban los puntos de extracción, ellos obtenían 9. Su relación con funcionarios de Pemex eran directas y claras, siempre pagaban en el momento y en este lapso conocieron a un gestor sumamente movido y audaz, "Don Paco"; era bajo de estatura, muy moreno, con ojos de plato, panzón, con el cabello chino, de su rostro resaltaba su prominente labio inferior. Comenzó encargándose de tramitar placas, licencias, premisos, todo lo referente a documentos que se requerían para las pipas y los tracto camiones, que en su totalidad eran vehículos robados que habían sido doblados y que por los acuerdos con las organizaciones criminales, podían circular con absoluta seguridad en las rutas pactadas sin que las autoridades los molestaran.
Don Paco creció a la par en la sociedad y rápidamente estaba a cargo de la logística de las rutas, aunque su aspecto comúnmente era desaliñado, era astuto y daba resultados. Tenía una peculiaridad útil para Dany y Washington; era desconfiado y cizañoso, pero para tratar al tipo de personas con las que había que lidiar en el negocio, era una persona que resultaba muy necesaria.
A finales del año que corría el Rayo obtuvo la plaza de Reynosa e inmediatamente citó al Negro Alcázar para darle el ultimatum que tendría hasta fin de mes para dejar los puntos de extracción y la plaza, esto debido a que sabía que en Nuevo León estaba trabajando para la contra. El Negro no tuvo más remedio que entregar la plaza y todos los proveedores incluidos Dany y Washington perdieron sus puntos de extracción.
A principios del siguiente año, Rayo mandó llamar a Dany y le propuso asociarse con él para hacerse cargo de toda la extracción de combustible. Le puso en claro que no quería tratar con Washington y aunque no tenía nada en contra de el, no le agradaba. También estableció que era de suma importancia terminar su relación comercial con el Negro Alcázar y con el grupo de la organización criminal de la Letra. Dany accedió sólo que también fue claro le dijo que Washington le dio la oportunidad de independizarse y lo apoyó en su sociedad, así que podría tomar la plaza siempre y cuando fuese con él, que se comprometía a personalmente ocuparse de todo para que estuviese satisfecho y Rayo acepto, recalcando que los acuerdos que él estableciera con Washington no eran de su incumbencia pero que sólo se entendería con él.
En pocos meses Dany prosperó con mucho éxito en el negocio, sus ingresos se multiplicaron con Washington como su mano derecha y con un gran apoyo logístico de Don Paco, quien era incómodo en su trato pero sumamente importante en el negocio. Rayo estaba feliz.
Para el tercer tercio del año, Rayo comenzó a tener problemas por continuas incursiones de los de la letra en Reynosa y esto comenzó a poner en riesgo la plaza. En Noviembre, los de la letra levantaron a trabajadores de Dany y en poco tiempo también a él.
..... esta historia continuará
Primo!!! Que lindo escribes.... felicidades!!! me dejaste en ascuasssssss!!! ...Te cuento que ya me llego la nervia por la llegada del sobrino!!! Te mando un fuerte abrazo y ... continua con la historia por fisss
ResponderEliminarme quede picada.... pero estare al pendiente de la continuacion....
ResponderEliminarpor aca sigo pidiendole a la virgensita!
con cariño
JOE: Que gusto estar aqui devuelta, he iniciando con este relato que me deja mas que picada, pero anticipando lo que no quiziera leer, porque ya hasta me cae bien "DANY", apenas me conectaron internet, asi que estamos pendientes (tengo mucho que contarte) pero no sin antes agradecerte por el obsequio que nos diste MUCHAS GRACIAS, Lu y vale te mandan saludos, a Vale le encanto el dibujo TE EXTRANAMOS.......Te dejo voy por la otra parte jajaja
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