Era una noche de otoño como muchas otras. Regresamos de cenar, cuando me disponía a ver por unos momentos el cielo buscando un poco de serenidad en el inmenso universo coronado por la luna, vislumbrando los destellos de esperanza que irradian las estrellas cuando se les mira suspirando. De pronto, un grito que con voz altisonante precedía mi número de huésped con la frase "aliste todas sus pertenencias".
Me quedé paralizado, mientras repetía para toda la comunidad de huéspedes -¿escucharon mi número?- Y de inmediato se escucharon respuestas varias de "sí, eres tú D.F.". Fue entonces que vi mi garrafón de agua casi lleno y con la experiencia ya añeja de mi excursión pensé -lo primero que necesito es aligerar mi equipaje, así que sin pensarlo dos veces, tomé el botellón que contenía 20 litros del vital líquido, que traducido a Kg sería una carga difícil de manejar-, lo vertí casi por completo en el W.C., sólo dejando un par de Lts por si llegaran a necesitarse.
Mientras realizaba la maniobra, mis compañeros gritaban desde la habitación nueve "gracias por todo D.F.", "mucha suerte", "breake a leg". Eran las voces de Bob esponja, Jr y Chocorrol, con quienes a lo largo de más de un año compartí agradables momentos, charlas meteorológicas con el astrónomo Bob, que día a día daba su pronóstico del clima y con frecuencia requería del servicio de Noti D.F. para conocer el resultado de sus equipo favorito de futbol, el Atlante, o Jr con quien con frecuencia practiqué mi ingles y que en cada salida a mi visita familiar o a juzgados me decía desde su estancia "Breake a leg", haciendo alusión a la buena suerte que siempre debe acompañar al actor. Y Chororrol que en todo momento a pesar de las adversidades conserva su sonrisa costeña iluminada por un destello de luz dorada que va mas allá de su diente de oro. Al instante pude identificar otra voz que me decía J. Lo te escribiré por medio de mi señora para darte la receta de la salsa de chile piquín y seguir en contacto, era Capetillo, desde la habitación 8, quien durante algunos meses fue mi compañero de trote en el patio, hasta que una lesión en el fútbol interrumpió su siempre agradable compañía, al compartirme, distrayendo al cansancio con sus recetas culinarias de discadas, carne asada tan típicas en su natal Monterrey.
Coloqué el garrafón en el suelo y mis room mates con una dulce y amabilísima voz de comprensión y absoluto apoyo de dijeron -te ayudamos- y con cuidado y habilidad digna de los mas expertos empacadores de productos frágiles, el estupinómata y el nuevo comenzaron a acomodar mis artículos con la más elegante delicadeza, mientras yo preparaba en la funda de mi almohada que empezaba a hacer las veces de mi maleta de mano, todos los artículos frágiles empezando por mi micro T.V. radio, con todo el home theater que por magia de la tecnología están contenidos en mis audífonos, seguido de mi A.C.- secadora -espanta alivios intestinales ambientales, reducido en un mini practi ventilador. Mientras tanto el estupinómata se iba transformando nuevamente en mi compañero incómodo empacando con excesivo cuidado todas mis cobijas, mi muda de ropa, mis tennis, mi gancho tendedero. El nuevo, que también se transformaba en un viejo amigo a quien no reconocía a la distancia de su voz que me repetía una y otra y cien veces. -¡Ya verá que todo será para mejorará!- - a donde llegue seguro le irá mucho mejor, le deseo lo mejor-.
Al mismo tiempo escuchaba la siempre educada y amistosa voz de mi vecino Willy, gran compañero de innumerables batallas diarias contra la pesadez, la ignorancia, la negatividad, los días sin sentido, y hasta la heroica defensa de la guayaba. Quién con una nítida y clara voz me decía -gracias por este tiempo, fué un placer conocernos-. En mis adentros todo sucedía tan rápido que por fortuna la cubierta que protege mi corazón se iba resquebrajando tan lentamente que me dio tiempo para contestar sin que la voz se cortara y alcanzara a responder con la franca entereza que sólo una sincera amistad puede dar -el placer es todo mío, gracias por todo- -Gracias a todos, no se a donde vaya, pero les deseo a todos la mayor de la suerte, que Dios los bendiga a todos-. Mi mente se dividía, mi corazón latía fuerte, rápido y me di cuenta que no estaba respirando, así que inhale profundamente y fue entonces que le grité a Cookie que por favor avisara mañana en la llamada a su familia que me habían trasladado y me contestó, como siempre lo hace, con su mete multifuncional y creativa, le foy a pedir a Pancho que le avise desde temprano en su llamada a su esposa para que le de aviso a mi familia y a su vez a la hermana de Dany para que le avisen a tu familia. El aliento por fortuna me alcanzó para darles las gracias y todavía gritarle a Dany si podría confirmar con su hermana en la llamada si podrán avisarle a mi familia. Al mismo tiempo, mi compañero incómodo y el nuevo viejo amigo en una muestra increíble de la mas frágil muestra de humanidad me hacían entrega de mi equipaje de Boy scout perfectamente acomodado y listo para partir a un viaje desconocido que los pasos por el pasillo del encargado de la seguridad anunciaban.
Y fue entonces cuando una fuerza indescriptible se hizo una y empezó por volver a mi compañero incómodo en uno mismo conmigo al estrechar con sensibilidad miedo y hombría, mi mano y evocar un discurso silencioso en donde hacíamos las pases de inmemorables años de conflictos y en donde de forma sincera nos deseábamos lo mejor precedido de un ligero golpeteo de puño para distraer a nuestra sensibilidad con la informalidad, lo mismo sucedió con mi nuevo viejo amigo, quién no cesaba de repetirme -ya verá que todo será para mejorar- y escuchaba de la habitación 4 a "La Lore" quien me decía -Que Dios lo bendiga a usted y a toda su familia-.
En eso el encargado de la seguridad abría con brusquedad la puerta de mi habitación y con suma delicadeza me dijo -Sálgale con sus cosas-. Con premura no entendía todo lo que estaba sucediendo, mi mente estaba dividida y tan ocupada pensando que esto me permitió sentir y fluir con una fuerza poderosa que iba formando una estela de luz invisible con la que el pasillo se iluminaba. con esa luz, tomé mi mochila de sábana de "boy scout" al hombro, y con fuerza sujete mi equipaje, y entre éste, en medio del arco que formaba mi brazo, sujeté el garrafón con poca agua. En el otro brazo el colchón individual bien asido gracias a la ropa de cama que hizo las veces de sujetador, y me puse en marcha, haciendo en segundos un recorrido mental, pensando sin escuchar o escuchando sin pensar en los compañeros que dejaba atrás en Gato y Romelio, en el 17 y sus coincidencias, en nuestra belleza Nuevo León. Con paso firme y certero pidiendo sentir, vivir este momento que alteraba todo mi ser y concentrándome en mantenerme en pie.
En eso Dany me distrajo diciéndome con dulzura y previsión -todos los cambios son para mejorar-. Escuchaba al Pitufo diciéndome -suerte-, y avanzaba sintiendo una energía que no sólo estaba dentro de mí, sino en ese pasillo que se transformaba en un universo de personas, de vidas, de seres que se entrelazaban como uniendo una constelación. Cada vez la puerta del pasillo se hacía más cercana y observaba ya sin poder descifrar lo que me decían las voces. Mis oídos se taparon por un zumbido, parecido al escuchar un fuerte estallido como el de un cohete de juegos pirotécnicos, pero mis sentidos veían más allá, observaban a Ramón Ayala con su sonrisa gentil despidiéndose, junto con Lupillo y su picardía morelense que siempre podía arrancar una sonrisa. Y Liguitas quien su tenacidad y fuerza de voluntad lo llevarán a lograr su peso ideal y avanzaba y mi incomodidad física por el esfuerzo enérgico no daba cabida a lo que sucedía pero mi yo interno, mi yo superior, mi super yo freudiano no dejaba de observar y reafirmar un suceso que por alguna razón sería de vida.
Aparecían El Chango, quién en blogs anteriores coronara con su zapatilla de cristal el cuento de hadas, y Leija, quién con sus conversaciones me impulsó a romper mi record de correr más de 5 Kms en una actividad de patio, o Cofy, extraordinaria persona con quién me identifiqué y coincidí. Y avanzaba, tenía casi la puerta del pasillo encima de mi. Mi cabeza iba a explotar, mi ser contenía con algo más que mi cuerpo físico, esa fuerza energética que se conjuntaba a lo largo del pasillo iluminado y observaba a mi mama Lucha, a Pancho y a Kora, quien me contó los más diversos hechizos que pueden lograrse con el aceite de los coyotes. Y Dany como una rápida ráfaga de luz, se hizo presente con sus agradables charlas metafísicas, con nuestros interminables juegos de ajedrez, con su continuo compartir siempre grato y luminoso.
Entonces avanzaba ya cruzando las regaderas, con sus ventilas por las que el aire y sus gélidas aguas nos dieron gratos y agradables recuerdos. Fue como leer en un microsegundo al Ice Team y antes de cruzar certeramente el umbral del pasillo, fue que todos nos convertimos en uno, fue que sin necesidad de explicar nada más, la palabra -fraternidad- cobró significado y toda esa energía estalló dentro de cada uno de nosotros, dentro de cada corazón tocado por lo más sagrado y maravilloso de la luminosidad. Fue que el universo se confabuló para regalarnos en todo nuestro conjunto consciente e inconsciente un ciclo, que como misión de vida se cumplía, por que no sólo nos evocaba la sensación y la vibración de que por un instante todos los que estuvimos ahí, en ese pasillo, vivimos siendo uno. Por que por un momento en el tiempo indescifrable del destino, todos y cada uno de nosotros logramos aprender, vivir y superar por un momento "la fraternidad". Todos somos uno con el universo y por supuesto con Dios. y Dios es uno con nosotros, si existen vidas anteriores, estas pueden ya emparejarse con la actual y sumarse en lo más puro de nuestra esencia universal. El tiempo es sólo una creación que contiene a nuestro ser físico y por un instante, este ser físico trascendió en tiempo y espacio personal, convirtiéndonos en una esencia de nuestra humanidad.
Caminé sin siquiera lamentarme por algo o por alguien y aunque seguía al encargado de la seguridad, mismo pasos caminaban hacia una nueva etapa, hacia un nuevo ciclo, sabiendo que algo más allá de mi comprensión sabía que superé un estado mayor de entendimiento y que con ello cerró un ciclo mucho más importante de lo que yo puedo comprender, y aun así, se que esta nueva etapa está precedida de una enorme responsabilidad de consciencia.
De pronto, recobré el sentido e hice caso a las estimaciones mentales que me decían que las opciones de trasladarme a otro Resort no eran viables, ya que a mis coacusados acababan de resolverles un amparo que negaba este traslado. Así que sólo era cuestión de esperar un poco para conocer mi siguiente destino dentro del Resort.
Escuché en un puesto de revisión, después de dar mis datos de número de huésped, -cómo ves, va a un curso intensivo de alemán-. Ese comentario desató mis dudas hasta que rápidamente me dije -para qué presuponer- y avancé hasta llegar a una nueva ala del Resort que no conocía y aunque se parecía al estar parado en la entrada del pasillo, este no tenía las regaderas en la entrada.
Me indicaron -avance hasta el fondo del pasillo- y avancé, al caminar hacia el fondo iba viendo por el rabillo del ojo, cómo aparecían discretamente miradas y nuevas caras. Observé cómo las habitaciones aquí sólo tienen una puerta a la vista y son a la vez un pasillo de habitación. Al llegar al fondo, el encargado de la seguridad, inspeccionó mi equipaje y a mi persona con escrupuloso cuidado y al terminar, me abrió la puerta de la última habitación del pasillo y comento -Alemán ya tienes a quién darle clases-.
Al tomar mi equipaje y entrar a la estancia pude ver a mi nuevo compañero un sujeto corpulento de casi dos metros de altura, a quién en lo sucesivo llamaré "El Alemán"
Primito,
ResponderEliminarYa aquí disfrutando de Diego, Lil y Olivie...
Creo que los cambios siempre son para bien, y esperero que cn tu nuevo compañero puedas crecer intelectual y espiritualmente...
Un beso de trompetilla...
Luisita
Querido Joe:
ResponderEliminarQue impresión la falta de delicadeza de la gente del Resort en no avisar sobre tu cambio de habitación. Creo al igual que tu compañero de habitación que los cambios son para bién.
Espero con ansia la siguiente narración para saber como vas con la nueva experiencia. Yo creo que lo que sucede es que te vas acercando a la puerta y pronto estaremos dandote una gran bienvenida al mundo fuera del resort!
Y como vas con tu Alemán.
Un beso y saludos como siempre de Cuchi
Tía Carmen
Leer lo que nos compartes, me hizo recordar un video de Nooma explicando que es el RHYTHM y la melodía. Dice un poco lo que tu sentiste que todos somos uno formados en esa energía y al realizar este cambio el cambio es para todos.
ResponderEliminarCreo que definitivamente este cambio es una vez más una muestra de avance :)
Btw me sigue impresionando tu forma de escribir y hacernos sentir cada frase.
Saludos
Con Cariño
Lorenita
saludos joe spero te encuentres bien y si los cambios aveces son buenos saludos joe
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