viernes, 29 de junio de 2012

“Gracias por Esperar”... “Los últimos serán los primeros”... “Es la Boa o La Cucaracha”... “La Tonta”


Definitivamente hoy más que nunca entiendo al divo de Juárez cuando después de una larga ausencia lanzó su disco “Gracias por Esperar” y es que hay momentos en la vida en donde uno necesita hacer una pausa en su vida para después entender por qué la hizo.

Para no entrar en el terreno de las engorrosas explicaciones, que en todos los libros de superación personal en los que tanto tiempo he invertido leyendo, sugieren simplemente ser objetivo y emprender acciones; así es que en congruencia con la sapiencia del Ser Excelente les digo que hace tiempo que no escribía y les doy las gracias por continuar leyendo bien lo que a veces escribo mal.

En esta ocasión quiero hablarles un poco de en qué consiste el check list en el Resort. Todos los días, unos 5 minutos antes de comenzar el noticiero matutino de Carlos Loret de Mola, los encargados de la seguridad pasan avisando por los pasillos: “Pendientes para el check list”; esto es el equivalente a que en otros resorts soliciten el servicio de despertador, pero aquí, como todo es muy sui géneris, así funciona. A partir de que se da este aviso, “La Tonta”, como muchos le nombran en alusión a “La Lista”, puede demorar en pasar de unos 5 minutos y hasta 30 minutos. La norma consiste en que todos los huéspedes del Resort de cada pasillo deben estar perfectamente uniformados frente a la puerta de la habitación, para cuando ingresan al pasillo los encargados del check list, que está compuesto por dos elementos de seguridad y un personaje que se encarga de cotejar el rostro de cada uno de los huéspedes con su fotografía, la cual lleva contenida en una carpeta. El “Check List Team” avanza recorriendo todo el pasillo anunciando su presencia, hasta llegar a la última estancia y comienza a dar inicio con “La Tonta”. Uno de los elementos de seguridad comienza por dar los apellidos de cada huésped y al huésped mencionado le corresponde contestar con su nombre. Por supuesto, al hacerlo, la postura de los huéspedes debe ser seria, en absoluto silencio, con los talones bien juntos, sin dar hueco entre los zapatos para evitar una gritoniza de “junte sus talones”, así como la camisola alineada junto con la raya media de los pantalones, para cumplir con todo el protocolo “Matamoros Style”. Desde luego, el incumplimiento de alguno de los puntos antes mencionados puede provocar, desde una dura y humillante llamada de atención, hasta ser acreedor de una sanción por parte del Consejo rector del orden del Resort.

Ejemplo 1. El estar desaliñado al momento de llegar el Check List Team, comúnmente es motivo de una gritoniza equivalente a digamos una amonestación verbal sin repercusiones administrativas (o sea sin dejar precedente e tu expediente).

Ejemplo 2. Si al estar llegando el Check List Team, por descuido no lo escuchaste y estabas uniformado, pero quizá sentado en el wáter, que muchos huéspedes utilizan como asiento de vestíbulo (obviamente su servidor omite darle ese uso ya que no crean que tiene tapa!), o quizá recargado en la pared a un par de pasos de la puerta, o incluso sentado en la cama sólo esperando escuchar el llamado o el ruido de la puerta de entrada del pasillo para incorporarse rápidamente y cumplir con “La Tonta”. Si es uno sorprendido en este descuido, aparte de la gritoniza respectiva de cajón, se le puede sumar, a criterio de los elementos de seguridad un reporte que será motivo de una cita al Consejo y que podrá repercutir en una sanción bajo el argumento de presentarse retrasado.

Ejemplo 3. Si al llegar el Check List Team te estás terminando de colocar la playera y/o camisola (asunto muy común en temporada de primavera-verano, ya que los calores están en los treintas altos, o incluso cuarentas, y los huéspedes esperan hasta el último segundo para colocarse la playera junto con la camisola), seguro será motivo de sanción bajo el argumento de no estar uniformado correctamente y llegar retrasado a la lista.

Último ejemplo. Si al llegar el Check List Team te encuentras aún dormido, “Houston, We have a problem!” y si ambos integrantes de la suite están dormidos, el Quita Risas! Seguro obtienes pase directo a Consejo y por supuesto, sanción.

Aunque es por demás obvia la razón por la que les explico lo anterior, resulta que hace ya algunos días, lleve a cabo aquí en el área jurídica del Resort la exhibición de unos videos en donde se muestra como al “Joe DF Matamoros”, hace ya más de dos años, se hizo ganador del “Paquete Calderón”. En estos videos se muestra claramente cómo el Joe se encontraba en un reconocido centro comercial alrededor de las 10:30 pm, cuando el equipo “Swat Pirata” del Gobierno Federal, compuesto de un nutrido grupo de botargas de tortugas ninjas, así como de otros tantos elementos de la versión chafa de CSI MC (Mexico City) que fueron necesarios para darme la sorpresa de haber sido uno de los afortunados ganadores del “Paquete Reventón”, ya que después de darme la sorpresa, me reventaron TODO, mi oficina, mis negocios, mi casa, mis cuentas, mi familia, mi cuerpo, hasta la nariz (y eso que les dije que en la cara no porque de eso vivo!); en fin, me reventaron mi vida! Lo realmente trascendente de estos videos es que se muestra claramente cómo me encontraba yo un día anterior, solo, en un lugar diverso a la información difundida en los medios de comunicación. Ahora, sin desviarme del tema, a raíz de que vi estos videos por primera vez, a dos años de haber vivido los hechos en carne propia, y en consecuencia de haber cambiado tan drásticamente mi vida, comencé a tener unas noches de miedo y unas madrugadas de terror, con la perseguidora a todo lo que da, en un ir y venir de las conjugaciones del verbo hubiera; pensando en todo lo que fue necesario hacer y lo que aún falta para que este cortometraje tenga validez jurídica.

Aunado a eso, pero en otro contexto, mi roommate alemán adquirió un resfriado marca llorarás, que le provocó dos noches de serios malestares por los que en el transcurso de estas dos noches se dedicó a sonarse la nariz en el lavabo (esto para no gastar papel higiénico, ya que al mes sólo pueden utilizarse 3 rollos – aunque debo decir que yo hubiese preferido que usara una prenda de ropa como pañuelo), aparte de hacer todo un ritual de sorber antes de aliviar las flemas con ruidosos escupitajos en el toilet; digno de cualquier baño de cantina de dudosa procedencia, se ve que el manual de Carreño no llegó a la Alemania Socialista. Y esto ocasionó que mis reproducciones mentales del hubiera, junto con los incómodos malestares de mi roommate se convirtieran en unas terroríficas noches de insomnio, con caldo de cultivo para la ansiedad, angustia y desesperación. Todo lo anterior, dio como resultado que aquella mañana el Check List Team gritara a todo pulmón “Incorpórese para la lista inmediatamente”, “Qué, no escucha?”, “Apúrese, apúrese”, “talones juntos”, “barbilla pegada al cuello”, “vista al piso”, “camisa alineada”, “no escuchó?”. Todo fue tan rápido, el corazón se desbocaba sin control por todo mi ser, los oídos me zumbaban por los gritos de los integrantes del Check List Team, físicamente una alteración de conciencia que va a destiempo con la reacción del cuerpo, ya que tu “yo consciente” ve a tu “yo físico” y le dice en fracciones de segundo: “Traquilo”, sólo te tomarán tu número de huésped, te mandarán citar al Consejo, te impondrán una sanción que va desde una amonestación escrita, hasta 120 días de jaulaterapia, sin libros, ni tele, ni nada; pero tú “Tranquilo”. En eso, mi “yo soy” (yo consciente) mira a mi cuerpo físico, endeble, muerto de miedo, sin articular palabra; cuando por fin mencionan mis apellidos y logré responder con mi nombre, después mi roommate, e inmediatamente la pregunta por parte del Check List Team, Número de Huésped? ¡URGGGGHHH! ¡¡¡El Quita Risas!!! A partir de entonces, mi yo consciente tenía razón, uno a uno fueron sucediendo los acontecimientos.

Primero, para el desayuno, ya toda la comunidad del pasillo sabía de lo acontecido (somos 28, menos mi roommate y yo, tenemos a 26 personas cuchicheando sobre que nos quedamos dormidos) y es que con tremenda gritoniza que se dio por parte del Check List Team, era imposible que hubiese alguien que no se hubiera despertado. Pero por aquello del cuchicheo, ya está uno acostumbrado, además, a veces ayuda un poco poner cara de temple de acero y una ligera sonrisa de armonía para ejemplificar y minimizar que sólo fue un descuido, pero al hacer la pregunta obligada de ¿te apuntaron?, sin darme cuenta, mi rostro se descomponía en un suspiro diciendo “Sí”. En el transcurso del día, algunos huéspedes se acercaban para brindar palabras como “ánimo”, “seguro no van a reportarlo”, “todo va a salir bien”, y si bien algunos huéspedes brindaban con sinceridad estas palabras, hay ocasiones en que preferiría uno la mágica combinación de la prudencia, que consiste en sólo silencio y tiempo, pero aquí en el Resort, como en la vida, usted pida lo que quiera, que le darán lo que haya.

El siguiente paso era esperar a recibir por parte de la dirección del Resort un comunicado por escrito, avisando de el motivo por el cual se llevaría a cabo una visita al CTI (Consejo Técnico Interdisciplinario). Por supuesto que con todo y mis estimaciones mentales, que me llevaban sin poder detenerlas a 4 ó 5 escenarios futuros, con algunas variables, había una parte de mí que cual niño de primaria que cometió una falta escolar o sacó una mala nota, espera con inocencia no ser reportado o sancionado. Así que procuré cada que me sorprendía a mí mismo dando mi discurso ante el CTI, o incluso entregando mi televisión y aceptando con tristeza la sanción que pudieran darme, opté por decirme a mí mismo: primero A, y después B. El tiempo transcurrió en calma con una tensa ansiedad interna, hasta que la tarde del segundo día me llamaron para entregarme un comunicado donde se me citaba unos días después a conocer y resolver sobre los hechos que alteraron la disciplina del Resort. A partir de entonces, era momento de poner en práctica el paso B. De forma inmediata, recurrí al Reglamento Interno y revisé a conciencia los artículos. En uno de ellos habla de que será infracción el “negarse a pasar la lista o a ser revisado”, y la sanción puede ir de la suspensión parcial o total de estímulos y en su caso, restricción a los límites de su estancia durante un periodo de 31 a 75 días. Acto seguido, me dije que debía prepararme muy bien para argumentar correctamente para lograr crear conciencia al Consejo e intentar que todo quedara en una amonestación. A la par, tuve la fortuna de que mi llamada telefónica, a que tengo derecho cada 10 días, coincidió con el mismo día de la cita al Consejo. Esto me daría oportunidad de prevenir a mi familia para que, en caso de una sanción, no tuvieran que hacer el viaje en vano, ya que las estrictas medidas de seguridad hacen que, al ser sancionado un huésped, no tenga acceso a visitas familiares.

En otro contexto, previo a la mencionada cita con el Consejo, se atravesó un fin de semana y recibí la visita de mi súper asesor jurídico matamorense, Armando, con quien pude estudiar las opciones legales para interponer un amparo en caso de ser sancionado y buscar la posibilidad de no verme tan perjudicado por las determinaciones del Consejo. Repasando con él los mecanismos legales posibles ante una sanción, hay 3 opciones:
1. Inconformarse por escrito. Esto provocaría que la sanción y el acto sean revisados por un Consejo que digamos está en la matriz del mismo Resort, pero que es parte de la cadena. Los pros de este recurso son que la sanción no entra en vigor hasta ser revisada y resuelta; aunque por desgracia, no se conoce ningún caso en el que haya habido una reducción del castigo o revocación del mismo.
2. No firmar, e interponer antes de las 72 horas en que comenzará el castigo un amparo. Los pros son que existe la posibilidad de conseguir en esas 72 horas una suspensión provisional de la sanción, y/o al llevarse a cabo la audiencia constitucional ganar el amparo, y por tanto, lograr que el Resort no retire los estímulos. Los contras son que muchas veces no conceden la suspensión provisional y la fecha para la celebración de la audiencia se alarga de tal forma que, al llevarse a cabo, la sanción ya fue “pagada” en su totalidad. Pero aún cuando así sea, el beneficio de todo esto será que te restablezcan la TV, misma que por un acuerdo abajo del agua del Resort, retiran de forma permanente después de haber recibido una sanción.
3. Aceptar, como diría un antiguo programa de la TV “aquí nos tocó vivir”, y con resignación y cara de hombre cumplir con la sanción y ya nada volverá a ser igual.

Decidí no claudicar en el grandioso mundo de las ideas y luchar por lograr con argumentos la consideración y, por qué no, benevolencia del Consejo, y sólo en el remoto caso de que me dieran una sanción, optar por la segunda opción.

Mis noches transcurrieron con pesadillas y temor a no volver a despertar a tiempo para la lista; por lo que opté por dormir casi uniformado, e incluso en lo que el reloj biológico de la confianza vuelve a adquirir seguridad, opté por despertar mucho antes y posarme a la puerta de mi suite, concentrándome en alguna lectura para no quedarme dormido, o incluso hacer mis oraciones para la Virgen de Guadalupe, recordándole que aquí estamos con mucho ahínco y disposición, pero por si acaso, le recuerdo que quizá ya es tiempo de liberar al Joe. Mientras tanto, por si es una pequeña prueba más de fe y conciencia plena, que se vea que aprendo rápido y que me súper esfuerzo para que las fuerzas del “dark side” nos e salgan con la suya.

Para ejemplificar ese ahínco y fe, la madrugada previa a mi cita con el Consejo, opté por repasar esa madrugada mi ponencia de argumentos en los que aceptaba haberme quedado dormido, por lo que me disculpo, en donde ponía como antecedentes y no como pretexto que hubo unos días antes sucesos jurídicos por la exhibición de unos videos que me provocaron un gran malestar emocional (en caso de que me preguntaran el contenido de los videos, me explayaría con los acontecimientos ahí exhibidos), después sumaría a esto los malestares físicos que sufrió mi roommate alemán un par de noches previas; explicaría cómo los hechos se concatenaron para traerme como consecuencia esa fatídica mañana en la que no pude despertar a tiempo. Les diría que me fue físicamente imposible hacerlo, pero que al escuchar el llamado, de forma inmediata, y con la mejor voluntad de cumplir con la normatividad del Resort, me incorporé a dar mi nombre. Pediría su consideración tomando en cuenta que no contamos con despertador o algún mecanismo que nos permita despertar a tiempo. También les pediría corroborar que después de dos años en el Resort, es el primer descuido que tengo. Y por supuesto, ratificaría mi absoluta disposición a cumplir con toda la normatividad que rige al Resort. Por último, haría constar que como estoy en la última suite del pasillo, soy la primera en pasar lista. Les haría alusión al dicho célebre de “los últimos serán los primeros” (para romper un poco el hielo) y decir que ni siquiera tuve tiempo de subsanar mi falta. Terminando de repasar mi discurso, escuché un zzzzzt-zzzzzt, volteé a ver de dónde provenía ese ruido y al acercarme a las ventanillas verticales rectangulares de la suite, pude ver en el borde exterior una víbora. Su color era como café verdoso y medía un aproximado de un metro; mi roommate estaba dormido, pegado casi a la ventana y al ver la escena, recordé el capítulo bíblico de Adán y Eva y me imaginé que quizá era una premonición, dije por qué tiene que aparecer la madrugada previa a mi audiencia con el Consejo? Y no es que yo sea supersticioso, mejor dicho, como decía mi abuelito, “yo no creo en las brujas, pero de que vuelan, vuelan!” Así que por un breve momento me imaginé en que estaba por pasar la lista y que si la víbora entraba a mi estancia, con lo estrictos que están en el Resort, no me fueran a sancionar por tener mascotas ¡Urggggg! Desperté a mi roommate, quien al ver a la víbora se sorprendió y se incorporó de inmediato y con cautela vimos ambos cómo la víbora estaba de paso, ya que cerquita de mi ventana se encuentra un nido de pájaros a donde fue a causar alboroto, ya que se escuchó cómo fue recibida cual marido borrachales después de haber llegado de una noche intrínseca de algún “puticlub”, manchado de lápiz labial y con brillitos en la cara; en eso, escuchamos pasos por el pasillo. Mi roommate y yo nos miramos y sin articular palabra, nos dijimos “Lista!”; corrimos a la puerta casi uniformados, y de pronto el Check List Team. Sin novedades en el frente, checamos, y nuevamente estuvimos a una mascota de faltar; por suerte, no pasó a mayores. Al regresar a la ventanilla para ver qué ocurrió con la víbora, al parecer esta, al ser recibida con tan mala disposición de los pajaritos, se regresó al tugurio de donde vino. El día pasó rápido y por la tarde acudí al Consejo, un poco nervioso, sí, pero con la sensación de que es mejor ya saber por lo claro qué sucederá. Era mi segunda visita al Consejo; la primera fue relatada en el “Hijo de la Guayaba”, pero el caso es que en esta ocasión iba decidido a no dejarme intimidar por los 11 integrantes, incluidos los “mega goods” de la seguridad.

Rápidamente me leyeron el reporte de hechos, donde lo relevante era “encontrarse dormido y sin uniformar, retrasando al Check List Team”. En eso, me indica uno de los goods de la seguridad con voz de mando “ponga las manos en las rodillas y con respeto diríjase al consejo”. Así es que comencé, les dije que efectivamente el parte era cierto, por lo que quería ofrecer una disculpa pública al Consejo como representante del Resort; que ponía a su consideración que unos días previos tuve una audiencia jurídica que me perturbó mucho emocionalmente, y en consecuencia me acarreó varias noches de insomnio… en eso, un miembro del Consejo, un señor obeso de lentes, medio calvo con cabello chino negro y cano, mirándome desafiante a los ojos me interrumpió bruscamente diciéndome: “aquí no estamos para disculpas, si no que estamos para hacer que se cumpla el reglamento, que espero alguna vez haya leído, así que su insomnio o asuntos varios no justifican incumplir la normatividad , así que salga y ya le informaremos”. Salí, unos minutos después me hablaron para notificarme que se me sancionaría por 31 días sin visitas familiares, que equivale a una suspensión parcial de estímulos, y uno de los goods del orden me puso un documento en la mesa indicándome que debía firmarlo al calce, apoyando su mano en el escrito sin dar oportunidad a leer lo que ahí decía. Les dije que por instrucciones de mi abogado no firmaría, así que de inmediato escuché de alguno de los integrantes del Consejo, “entonces sálgase”. Salí, y a partir de ahí un sentimiento de frustración se hacía presente. En el trayecto del Consejo a mi suite, algunos encargados del orden curioseando me preguntaron “¿cuánto le dieron?”, a todos les di el dato exacto… ¡Qué más! Inmediatamente, al cruzar el pasillo donde está mi estancia, los huéspedes igual preguntaron “¿cómo te fue?, ¿Qué te dieron?”, contesté ¡Me dieron 31 días sin visita!, alguna voz dijo, “¡No estuvo mal!, conservarás las llamadas”. Evidentemente es un huésped que no lo visitan con regularidad; así que sólo contesté que para mí era importante la visita, esto representa más de 40 días sin ver a mi familia, ¡Uffff!. De muy mal humor pasé esa tarde-noche y con múltiples pesadillas, entre no quedarme dormido y la boa en mi ventana, no lograba conciliar el sueño. Las noches de insomnio aquí en el resort, sin distractores, se convierten en un caldo de cultivo para la ansiedad. Aunado a esto, la temperatura hace muy incómoda la espera, ya que el calor es insoportable; en eso, un acompañamiento de mosquitos, que con sus zumbidos contribuyeron para incomodarme aún más. De pronto, recordé que no hay nada mejor para relajarse y dejar de pensar en los miedos del pasado y la ansiedad del futuro, que poner la consciencia plena en el presente, “aquí y ahora”, y fue así como comencé a escuchar un poco lejos de mi habitación los chirridos de los murciélagos, después vi como por la ventana del cuarto ingresaban un par de cucarachas de muy buen tamaño (aquí abundan), lo que me faltaba, seguí el trayecto de ambas y pude, con el uso de mi zapato, con maestría, liquidarlas una a una, sin masacrarlas, sólo con un zapatazo eficaz, de un solo golpe, ya que si las estrujen, sueltan un aroma muy desagradable. Después, regresé a mi cama y por fortuna me venció el sueño, pude despertar a tiempo, poner en orden mis ideas y tomar decisiones:
1. Esperar ese mismo día la visita por la mañana de Armando, mi asesor jurídico matamorense, y pedirle que interpusiera el recurso de amparo contra la sanción; asumir que posiblemente tenga que verme privado de alguna o algunas visitas familiares, y también perder por un tiempo la televisión.
2. Elaboré una de mis 2 peticiones mensuales solicitando al área de mantenimiento del Resort que sea retirado el nido de pájaros que se encuentra a un metro de mi ventana, ya que atrae víboras e insectos a mi habitación.
3. Con respecto a las cucarachas, haciendo una consulta con los compañeros, resultó que al combinar el jabón en polvo (detergente) con agua, se mezcla bien y al verterse en cualquier superficie pisada por una cucaracha, estas se mueren, así que ni tardo, ni perezoso, en un envase de Gatorade puse unas pizcas de detergente y agua, agité bien y lo vertí en todo el borde de mi ventana, así como en el marco de ésta.

Voilà! Sigo aplicando sabiamente los conocimientos del Resort; ser propositivo y emprender acciones para no paralizarme ante las adversidades; así el Universo observará con buenos ojos que estamos listos para la libertad. Si bien aún tengo pesadillas de quedarme dormido, al despertar ya tengo un reloj “Matamoros style”, los pajaritos. Y es que si al despertar de mi pesadilla no han comenzado a cantar, aún puedo dormir; y si ya están trinando, me alisto y me voy a la puerta a esperar “La Tonta”. Con respecto a las alimañas, aún se ven cucarachas, sólo que caminan aturdidas y esto las hace más fácilmente exterminables (voy a aumentar la dosis de detergente para aumentar la efectividad).

Con respecto a mi televisión, cumplidas las 72 horas, el departamento de resguardo vino a mi estancia a recogerla. Al negarme a firmar la entrega, el integrante del orden, con una risa irónica sonrió y me dijo “así menos se la van a devolver” – ya veremos (me dije para mí).

Después de emprender estas acciones aún me cacho pensando en qué hubiera podido hacer o qué pasaría en caso de optar por otras decisiones, pero de inmediato, al darme cuenta, me digo: tomada una decisión, “para atrás ni para agarrar vuelo”, así que continúo adelante. Por momentos me pierdo pensando en que muy pronto podré recordar a mis amparos contra el Consejo, aplicándolos para poder abrirme nuevas puertas en mis negocios. Estoy seguro de que para no olvidar a la víbora podré ir a cualquier tienda de +Kota a tocarle el cristal de su estante; o mejor aún, le pediré a mi compadre que, para justificar la nómina de su mariachi en su empresa, vayamos al Tenampa en Garibaldi, y después de unos cuantos “3,600”, escuchemos la canción de “La Boa”, dedicada a la pérfida serpiente de Matamoros, seguida de la canción de “La Cucaracha”, obvio, arreglada con la frase “ya no puede caminar, porque ya tiene, y no le falta, detergente qué pisar”.

Dicen que no hay mal que por bien no venga. He de reconocer que solo quizá había dejado de escribir por mantenerme a salvo de mis emociones y sentimientos; y por fortuna, gracias a este relato, una vez más me doy cuenta de lo cerca que estoy de todos ustedes, y de lo frágil y vulnerable que puede sentirse una persona al vivir tan lejos de sus seres queridos. ¡Gracias por Esperar”.

6 comentarios:

  1. Me encanta cada palabra tuya. Tu forma de escribir me encanta y me deja muy picada, espero que siempre sigas con esa mentalidad tuya, ya que, lo que mas me alegra es que no es ese 'positivismo ciego' sino uno realista pero en el cual siempre le encontradas su beneficio. Te quiero mucho, no aguanto mas por verte.

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  2. Primo te quiero mucho. Ya me Han dado mi contrato permanente y eso me da mucha alegría. Espero ya retomar contacto. Un abrazo fuerte.

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  3. Hola podrían pasarme un correo para dejar mi comentario? Es que no lo puedo anexar en la oág.. Lo tengo en word..

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