Como todo lugar de excéntricos huéspedes, el Resort cuenta con una actividad de escuela, pero no sólo eso, dentro de esta actividad de escuela, cuenta con un grupo de elite educativa llamado "el Círculo de Lectura", éste círculo aglutina a los más selectos huéspedes con los conocimientos académicos más destacados, entre ellos, encontramos diversas áreas como son ingenieras, licenciatura, incluso áreas médicas y agropecuarias, que convergen en un mismo lugar para intercambiar sus conocimientos en distintos campos y enriquecer el mundo de las ideas, de este grupo de elite de huéspedes. Por supuesto hay un vínculo de conocimiento magistral que une a éste grupo de especialistas en una destacadísima rama y quizá la ciencia más importante de nuestro mundo "la ciencia de la vida". Todos y cada uno de los miembros de este conjunto intelectual, son prominentes personajes que han cruzado las barreras y roto todos los límites de la existencia misma, tocando los extremos del sufrimiento para llegar al éxtasis del placer. Y que por una situación que metafísicamente podríamos nombrar sincrodestino, cada semana comparten un mismo tema, aportando uno a uno una óptica que difícilmente podría conjuntarse en cualquier simposium de catedráticos internacional.
La actividad educativa del grupo de “Círculo de Lectura” consiste en reunirse un día predeterminado a la semana; el lugar es un salón de eventos acondicionado como aula escolar. A este salón se le integran cuatro hileras de pupitres cada una con 5, dando una capacidad máxima para 20 personas (aunque comúnmente se utiliza un 70% de su capacidad). Al frente de los pupitres se encuentra un foro que resalta del piso por una elevación de aproximadamente 30 cm., con un perímetro de 1.5 mts. de ancho por unos 2.5 mts. de largo con un escritorio sencillo, y en el fondo del foro contamos con un pizarrón.
La actividad la preside una
moderadora, a la cual llamamos “Miss”, quien se encarga de pasar lista a todos
los integrantes y, entre otras cosas, de asignar el material para el desarrollo
de las exposiciones. Este material consiste en una estantería de libros
especialmente seleccionados para el selecto grupo. Una vez asignado el material
a los integrantes, la Miss asigna las fechas en las cuales cada uno de los
huéspedes expondrá los temas relevantes de los libros. He de hacer constar que
toda visita a la actividad escolar está precedida de los encargados de la
seguridad, quienes escolta a los huéspedes desde sus suites hasta el aula de
clases, haciendo antes una exhaustiva revisión de que no se lleve documentación
ultraconfidencial que pudiera poner en riesgo la seguridad de los huéspedes, o
incluso de nuestra Nación. Esta documentación que está prohibida consiste en:
machotes de amparos, leyes, jurisprudencias, y toda clase de documentos
relacionados con asuntos jurídicos que pudieran ser promotores de alguna
reforma constitucional en cualquier proceso de los huéspedes.
Ahora bien, los temas expuestos
son variados, estos van desde biografías de destacados personajes de la
historia, guerras, revoluciones, periodos presidenciales, hasta novelas
contemporáneas. La dinámica consiste en que el huésped seleccionado pasa al
frente a exponer el tema. Durante la exposición, los huéspedes que tienen
alguna pregunta o que quieren hacer una aportación, levantan la mano y la Miss
da el uso de la palabra. En esta ocasión, me correspondió a mí el turno, y el
tema a desarrollar fue “El Arte de la Felicidad”.
Para empezar, el simple hecho de
estar frente a varios compañeros huéspedes y captar las miradas de atención,
siempre me provoca una alteración corporal, pero por supuesto, estando
consciente de ésta, pude sobrellevarla con un par de inhalaciones y
exhalaciones profundas y bien camufladas, y para acoplar el ritmo respiratorio
y ponerlo en sintonía con los latidos del corazón, que como motor mal calibrado
iban más rápido que la combustión de mis pulmones, opté por anotar el título en
el pizarrón. Esto me aportó un poco de bienestar y unos segundos para poner en
orden la introducción de mi exposición.
Di inicio hablando de la biografía
sintetizada del Dalai Lama, en la cual destaqué que nació en El Tibet en el año
de 1935, que es considerado como el líder espiritual y político del pueblo
tibetano y también como el máximo representante de la religión Budista. El
Dalai Lama es reconocido en 1989 con el Premio Nobel de la Paz debido a sus
incansables esfuerzos por encontrar una solución pacífica al conflicto del
Tibet (El Tibet fue invadido en 1959 por el Gobierno Chino Comunista). Hablé
también de la biografía del Dr Psiquiatra y Neurólogo Howard C. Cutler, quien
en lo más destacable logró aportar una óptica occidental a las técnicas
budistas para lograr la felicidad y compartirlas con todos nosotros en este
libro.
No quise ahondar más en la
introducción debido a que mi auditorio se notaba ausente y falto de
concentración, por lo que di inicio al contenido. Comencé lanzando una
pregunta, cuidando el tono y la entonación para no denotar un cuestionamiento a
mi auditorio, sino para que yo mismo, como interlocutor, diera paso a la
respuesta del Dalai Lama. – ¿Es realmente posible alcanzar la felicidad?, y
aseveré con ahínco, - la respuesta es SÍ! – Se preguntarán cómo? – A esto el
Dalai Lama responde que mediante el entrenamiento de la mente. Con estos
comentarios noté ya una atención consciente por parte de todo mi auditorio y
salvo por un ligero distractor al sentir cómo mi cuerpo sudaba más de lo
normal, me dije, “concéntrate y continúa”.
Comenté que en la psiquiatría todo
indicaba que el objetivo de ser tratado es lograr pasar de una “desdicha
histérica” a una “infelicidad común”. Seguí hablando de que la psiquiatría
trata de aliviar los síntomas de la depresión o la ansiedad de los pacientes,
pero nunca se habla de alcanzar la felicidad. Expuse que debemos comenzar por
identificar aquellos factores que nos conducen a “la felicidad” y los que nos
conducen al sufrimiento. Una vez hecho esto, es necesario eliminar factores que
lleven al sufrimiento, y cultivar los que lleven a la felicidad.
Expliqué que la felicidad está
determinada más por un estado mental que por los factores externos. Incluso,
estudios han demostrado que enfrentarse a acontecimientos extremos de triunfo
como ganarse la lotería, o catástrofes como cáncer, parálisis, un infarto,
etc., después de que los individuos pasan por un periodo de adaptación, su
estado de ánimo recupera su nivel normal; e hice la pregunta ¿Se puede alcanzar
un nivel superior? El Dalai Lama dice que sí, y que para ello se tiene que intensificar
la sensación que tenemos de felicidad. Nuestra felicidad cotidiana está
determinada en buena medida por nuestra perspectiva; de hecho, que nos sintamos
felices o desdichados tiene que ver con la forma de percibir nuestra situación.
Todo el auditorio se notaba inquieto, pero no distraído, sino con un tono de
incredulidad participativa, ávida de recabar más material para comenzar a
debatir.
Continué explicando que nuestra
percepción y nivel de satisfacción están definidos por nuestra tendencia a comparar.
Al comparar nuestra situación actual y descubrir que estamos mejor con respecto
a nuestro pasado, nos provoca sentirnos más felices. Por dar un ejemplo, si
nuestro salario aumentó en un 50% con respecto al año pasado, esto nos provoca
satisfacción; pero en sí, no es el porcentaje lo que nos genera la
satisfacción, sino la comparación positiva. Ahora, ejemplo contrario es si nos
comparamos constantemente con situaciones o personas más listas, ricas, más
atractivas, o inteligentes que nosotros, esto tiende siempre a aumentar la
envidia, frustración y por supuesto, la infelicidad.
Acto seguido de esta explicación,
les hice a mis compañeros huéspedes un ejercicio para que todos participaran y
aportaran sus impresiones. Escribí en el pizarrón la frase “Me Siento Contento
de no ser:”. El primero en participar fue un huésped que dijo: “Me siento
contento de no estar muerto”. De inmediato me dije a mí mismo, para ser el
primer voluntario es un extraordinario punto de partida! Entonces, aproveché
para preguntarle al huésped por qué tenía ese sentimiento, y él contestó que
anteriormente trabajaba para un consorcio trasnacional C de G (por sus siglas
en español). Esta empresa se dividió y entonces él se convirtió en uno de los
directores regionales de la nueva empresa, que se puede nombrar por la última
letra del abecedario castellano, desde entonces, él se encargó de disputar el
control comercial de todo el Valle de Texas, situación que casi le obliga a
perder la vida, debido a las disputas territoriales mercantiles; por suerte,
pudo lograr una jubilación anticipada, y retirarse a este Resort para
encontrarse consigo mismo. Por tal razón, valora mucho estar con vida, ya que
él está seguro que de no haberse retirado, habría ya pasado a mejor vida.
Agradecí su intervención, y quise agregar un punto muy importante al ejemplo
del compañero huésped, y comenté al grupo: “la transitoriedad” es un argumento
que nos hace recordar que algún día ya no estaremos aquí, por lo que es de
enorme importancia utilizar provechosamente nuestra vida.
Después otro voluntario contestó: “Me
siento contento de no ser paralítico”. Este huésped, sin dejar terminar al
otro, con su ímpetu sudamericano, nos compartió que durante algún tiempo en el
pasado sirvió a el ejército de su país y en labores propias de defensa de la
soberanía de su pueblo, fue gravemente herido y casi pierde una pierna, un ojo
y la movilidad de parte de su cuerpo, y hoy por fortuna sólo padece de utilizar
una plantilla en los zapatos para mitigar una diferencia de sólo centímetros
entre una pierna y otra, siendo incluso un buen corredor aficionado a
maratones.
De inmediato, tomó la palabra un
huésped perteneciente a la Madre Patria, quien dijo: “Me siento contento de no
ser Huésped de Conductas Especiales”, y lo que sucede es que “conductas
especiales” es un área del Resort muy austera en donde se procura que los
huéspedes aprendan a convivir consigo mismos, ya que se encuentran aislados
completamente sin ningún tipo de convivencia con otros huéspedes y con algunas
diferencias de accesorios en las suites, como son que en vez de un WC tengan
letrina. Por fortuna, este huésped pagó su upgrade al Resort y ahora ya convive
con este selecto grupo de intelectuales filántropos. Un par de compañeros
ex-conductas especiales se unieron a la frase anterior y sonrieron recordando
anécdotas de la afamada área del Resort.
De pronto, “El Médico” se
pronunció por decir “me siento contento de no haber sido político”. Ja! Me dio
risa! Déjenme compartirles por qué. El médico es nativo de Coahuila, lugar
donde competía por lograr una Presidencia Municipal, sólo que no contaba con
que su archirrival político, sin avisarle, con un comando turístico se encargó
de mandarlo con un VTP a este Resort, no sin antes dejarle unas despensas de
Bob Marley Cigarretes en su casa, suficientes para abastecer a varios
municipios de coahuilenses, para ganar el voto seguro.
Al terminar esta participación,
interrumpí para preguntarles a todos si al haber comparado mentalmente su
actualidad con estas situaciones desfavorables se sintieron más felices, y la
mayoría contestó que sí; algunos se voltearon a ver asintiendo con la cabeza, y
en general todos reflexionamos en que sí aportan bienestar estas comparaciones.
Decidí continuar ahora con el
concepto de la satisfacción interior y expliqué que ésta por sí sola no puede
determinar si un deseo es positivo o negativo, ya que todas las acciones no
virtuosas como mentir, robar, cometer adulterio, matar, etc. son acciones que
pueden aportar satisfacción a quien las comete, por lo que lo positivo o
negativo no se determina por la satisfacción inmediata, sino por las
consecuencias de estas acciones.
En el caso de las posesiones
materiales, si éstas se basan en la actitud mental de poseer, rápidamente
llegará un límite, sin importar lo que puedas poseer, y en ese momento no
encontrarás satisfacción, y por ende, sentirás sólo un vacío que crece dentro.
Por lo tanto, dice el Dalai Lama que alcanzar la satisfacción interior consiste
en: “querer y apreciar lo que tenemos”, “La única actitud válida es apoyarte en
tus recursos, ver lo que puedes hacer con lo que tienes”. Aunque comencé a
observar algunas miradas de incredulidad, pero a la vez de querer aportar, me
apresuré a entrar en otro concepto, “La Felicidad frente al Placer”.
Hay ocasiones en las que las
personas confunden la felicidad con el placer, por ejemplo: el acto sexual,
para algunos puede ser un momento sumamente feliz, pero es un momento de
placer, y el Dalai Lama comenta que no es malo el placer, pero “la felicidad
que depende del placer físico es inestable”, por lo que sugiere incluir la
pregunta de ¿me proporcionará placer o me proporcionará felicidad? Es
importante responder esta pregunta para dar con elecciones correctas.
El factor para alcanzar la felicidad
no significa negar que debemos satisfacer nuestras necesidades físicas básicas,
pero una vez satisfechas, el mensaje es claro, no necesitamos más dinero, más
éxito, un cuerpo perfecto… necesitamos ser felices!
Al tratar con la realidad se
producen acontecimientos indeseables. La mejor forma de que no ocurran
nuevamente es procurar que no se repitan las causas que lo propiciaron, y si
quieres experimentar una situación favorable, debemos buscar repetir lo que
propició esa experiencia.
El Dalai Lama dice que siempre es
aconsejable realizar acciones sanas y evitar las que no lo sean, lo cual
depende del grado de disciplina mental. Una mente disciplinada conduce a la
felicidad y una mente indisciplinada conduce al sufrimiento.
Terminando estos conceptos, ya la
mano pacientemente levantada y el gesto de lucha por no interrumpir la
exposición esperando su turno de aportar, correspondió a “Don Beto”, un huésped
que siempre es muy participativo y que en sus comentarios siempre transmite la
sapiencia popular de aquel que ha vivido en carne propia un sinfín de aventuras
y experiencias varias. Entrecruzando la mirada con la Miss, asintió esta y Don
Beto dio inicio a su participación diciendo: Si bien el Dalai Lama es una
persona sumamente disciplinada mentalmente, es una persona a la que ocupan sus
conferencias, sus visitas a países del primer mundo, se traslada en vehículos
de lujo, come saludablemente 3 ó 4 veces al día, duerme sus 8 horas y quizá
medita otras 4 horas más; por lo que es evidente que el concepto de metodología
para la felicidad aplicable a banalidades y asuntos superfluos del primer mundo
en el que se mueve, considero, dijo, no son aplicables a la realidad que se
vive en México. Me preguntó con un tono que asumía en mí la inocencia de
alguien que no ha vivido lo suficiente, ¿El Dalai Lama acaso habla de cómo
reaccionar a la muerte a balazos de un familiar, de un hijo, de un hermano?, y
dice Don Beto, como quien afirma en absoluto, ese señor – refiriéndose al Dalai
Lama – lleva una vida en la que fácilmente puede ser feliz, vive en otro mundo,
diferente al nuestro, y antes de que aplicara otro ejemplo, me permití darle mi
punto de vista. Y dije, si bien es cierto lo que usted menciona, desde un punto
de vista personal, de acuerdo a las vivencias que nos comenta, quiero
aprovechar para compartir otra de las recomendaciones que el Dalai Lama hace en
su libro, que es “acercarse a los demás con una actitud de apertura”, una
actitud que te permita escuchar y te permita ser flexible, y aunado a esto, es
importante permitirnos desarrollar la empatía, que nos permite ver las cosas
desde la perspectiva del otro, y entonces intentar imaginarnos cómo se sentirá
la otra persona. Así que, en congruencia con su planteamiento, debe sentirse
terrible perder a un ser querido, y más terrible aún perderlo en una balacera.
Coincido con usted (y con ello doy acuse de su relato y su punto de vista),
pero otro punto que también nos aporta el Dalai Lama es “el sufrimiento como
una experiencia natural de la existencia humana”. Comúnmente, al experimentar
dolor, el ser humano trata de rechazarlo, de evitarlo con diversos mecanismos
de defensa que van desde el consumo de drogas, alcohol, llenarnos de
actividades, etc., pero lo que debemos hacer es aceptar que duele, aceptar que es
una realidad; de lo contrario, el individuo evitará a toda costa sufrir y te
generará ansiedad, intolerancia, frustración; te sentirás tan abrumado, que te
perderás en falsos escapes. En cambio, cuando tu perspectiva acepta el dolor y
el sufrimiento, serás más razonable y tolerante ante las adversidades de la
vida.
A esto, Don Beto me contestó: Pero
en una situación extrema, el dolor puede mitigarse haciendo pagar a los
culpables, y entonces pude contestar con compasión y entendimiento: mire, a
este respecto, yo como interlocutor de los conceptos del libro y de la
filosofía del Dalai Lama, si pensamos en el sufrimiento como antinatural,
pronto buscaremos culpables y nos convertiremos en víctimas; por lo que a toda
costa debemos abandonar esta postura y asumir nuestra realidad, y si lo que me
sugirió con su aportación es la venganza, lo que usted sugiere podría de
principio mitigar el dolor e incluso ocasionar satisfacción, pero por decirlo
tal cual, matar a otro ser humano no nos devolverá la vida de nuestro ser
querido, y sí nos convertiría en un jugador como el que criticamos. Otro punto
importante en este mismo sentido tiene que ver con aceptar los cambios de la
vida, y si bien el sufrimiento o el dolor es tan profundo que no nos inspira
aportar o visualizar otra perspectiva, al menos es muy importante no causar
daño y modificando la frase célebre del Chavo del 8 (en vez de la envidia), “La
venganza nunca es buena, mata al hombre y lo envenena”. Don Beto, sin
convencerse plenamente, me dijo que respetaba el punto de vista de los demás,
pero que en su opinión sí se necesita mucho más para ser feliz.
Le di las gracias por sus puntos
de vista y opiniones y pensé para mí en lo difíciles que en ocasiones son las
situaciones y acontecimientos de vida, pensé en los años que el dolor y el
sufrimiento puede mermar el corazón de una persona o las vidas de una familia.
Hice una breve pausa reflexionando para mí y proseguí.
El sufrimiento auto infligido
sucede con demasiada frecuencia, que mantenemos nuestro dolor vivo, cuando
repasamos mentalmente una y otra vez nuestras heridas al tiempo que modificamos
las injusticias, volvemos una y otra vez sobre los momentos dolorosos, quizá
con el deseo inconsciente de que la realidad cambie, pero no cambia.
El Dalai Lama dice que debemos
aceptar y dejar de alimentar el dolor; si logramos abordar los problemas,
podemos transformarlos en desafíos y centrar nuestras energías en encontrar una
solución. No obstante, si consideramos nuestra vida injusta, se convierte en un
ingrediente más que crea inquietud y sufrimiento y nos distrae de emprender
acciones.
Para concluir, dije a todos:
“Producir un cambio”. Para producir un cambio es necesario eliminar nuestros
comportamientos negativos así como los estados mentales negativos. Para ello,
debemos tener la convicción de cambiar para aumentar nuestro compromiso con
nosotros mismos y traducirlo en determinación, y esta determinación se
convertirá en acción firme que nos permita realizar un esfuerzo combinado para
ser felices.
Por último, más allá de si algunos
sufrimos más o menos, todos somos seres humanos queriendo ser felices, sólo que
no sabemos cómo hacerlo. La felicidad es un arte y como tal, debemos cuidar
cada uno de los detalles para lograrlo, para llevarlo a cabo. Por lo que yo voy
a sumarme al bando de los que quieren crecer y aportar, a los que quieren
evolucionar y sonreír, a los que sufriendo se acercan por medio del dolor al
vacío para buscar rellenarlo con felicidad.
Gracias.
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